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México, Terrorismo

2 de octubre no se olvida ¿Por qué lo debemos recordar?

Posted: 2 octubre, 2017 a las 4:57 pm   /   by   /   comments (0)

 

El 2 de octubre de 1968. en la Plaza de las Tres Culturas, de la Ciudad de México, se produce una masacre en la que murieron centenares de mexicanos que habían asistido a una manifestación estudiantil.

Al día siguiente, Excélsior informa al mundo del suceso: “De pronto, tres luces de bengala aparecieron en el cielo. Caían lentamente. Los manifestantes dirigieron, casi automáticamente, sus miradas hacia arriba.

Y cuando comenzaron a preguntar de qué se trataría, se escuchó el avance de los soldados. El paso veloz de estos fue delatado por el golpeteo de los tacones de sus botas. Luego se inició la balacera. Con ello la confusión. Nadie observó de dónde salieron los primeros disparos.

Pero la mayoría de los manifestantes aseguraron que los soldados, sin advertencia ni previo aviso, comenzaron a disparar. Entonces, la Plaza de las Tres Culturas se convirtió en un infierno.

Las ráfagas de las ametralladoras y fusiles de alto poder zumbaban en todas las direcciones. La gente corría de un lado a otro. Las tropas, que aparecieron por el oriente de la plaza, avanzaron rápidamente y en cuestión de minutos, se apoderaron del sitio. Pero los disparos no amainaron.

Por el poniente a un costado del edificio de la Secretaría de Relaciones, comenzaron a aparecer tanques ligeros. Llegaron hasta las puertas del edificio Chihuahua”.

Entre la tarde y noche del 2 de octubre de 1968, los disparos anunciaban el fin, el fin de la vida como la conocíamos en México. Nunca antes en nuestro país se había registrado una revolución estudiantil, correr, tropezar con el cuerpo del compañero caído, los hombres con un paño blanco en el puño, el Ejército con su más alto nivel de violencia, nadie sabía qué estaba pasando, solo aquellos que morían a poco en la Plaza de las Tres CulturasTlatelolco.

Como una noche triste, el 2 de octubre jamás se olvida, no en la memoria colectiva, no en los personajes que aquel año dejaron su vida en el antiguo centro de sacrificios prehispánico, que cada cierto tiempo reclama su tributo. 1968, la crónica de una noche aciaga.

Tras meses de confrontación entre los estudiantes de la educación media y superior, en México había un rastro de sangre que se consumó cuando el gobierno no pudo detener las protestas de los estudiantes que buscaban que la policía no los reprimiera.

Ante el fracaso de las negociaciones, la noche del 2 de octubre de 1968, el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó que los jóvenes que se manifestarían en la Plaza de las Tres Culturas fueran reprimidos.