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Codependencia: Relaciones de apego disfuncionales

Posted: 25 julio, 2018 a las 5:03 pm   /   by   /   comments (1)

Ejemplo de un caso

-María, esta en una reunión compartiendo un rato con sus amigas y repentinamente se despide porque va a ir a ver a su mamá.
-Daniela, discute constantemente con su esposo porque él no entiende que le llamó su mamá y necesita llevarla a visitar a unos familiares.
-Barbara, miente a los hijos y al esposo para tener la tarde libre y poder estar con su madre, ya que si no cumple con las visitas diarias, está le reprocha.
-Carolina, se siente culpable porque ahora que está casada no puede visitar tan seguido a su madre, por ello los fines de semana la pasa con ella a pesar de tener compromisos con su esposo.
-Victoria, religiosamente todos los días justo a las 7 de la noche le llama a su mamá para saludarla y el día que olvida hacerlo la autora de sus días le hace un gran drama.
-Ana, recibe la llamada de su madre porque quiere que le resuelva un problema de su hermana, y ella es incapaz de decirle que tiene otros cosas que hacer y no le puede decir que no.




El ser humano no vive aislado, somos seres sociables por naturaleza y las primeras figuras con quienes los niños tienen contacto son sus padres. La importancia de este acontecimiento, es que en esta fase se asentarán las bases de los contactos sociales experimentados por los niños más adelante.

Sin embargo, el papel desempeñado por la madre en la crianza de los hijos resulta ser de vital importancia en la formación de su seguridad emocional.

Así, las relaciones sociales se construyen, se desarrollan y se deshacen en el transcurso de nuestra vida y están intensamente marcadas por el periodo de la infancia y las relaciones con los padres y en especial la que se establece con la madre o la persona cuidadora. Aquí se construyen los cimientos de las relaciones sociales y de pareja posteriores. Uno de los aspectos esenciales en la entrada de la relación social es el apego y el otro se conoce con el nombre de socialización. El apego es el afecto o cariño y los cuidados físicos (Fischer, 1990) experimentados con las personas que me rodean, mientras que la socialización son el conjunto de reglas aprendidas de convivencia en sociedad, es lo aceptado y lo no aceptado que se espera que una persona haga en la convivencia en grupo.

Las interrogantes que se hacen los esposos

¿Me casé con una niña o con una mujer?, ¿por qué es casi imposible que en alguna ocasión le diga “no” a su mamá?, ¿por qué su madre tiene tanto poder sobre mi esposa?, ¿qué necesito hacer para ponerle distancia a su madre y mi mujer se corte el cordón umbilical?.

Los primeros límites en el comportamiento de los hijos, vienen de los padres o las figuras que emocionalmente les brindan bienestar y seguridad. Y si estos han quedado grabados en los hijos en el proceso de socialización no es difícil imaginar a quién harán caso u obedecerán cuando sean grandes y evidentemente el esposo queda al margen de las necesidades de la diada madre e hija. En este caso las madres serían quienes les enseñaron a sus hijas: lo bueno y lo malo de la vida y los hábitos que deberían de seguir para ser buenas personas. Los patrones generalmente asociados a este tipo de comportamientos son madres: autoritarias, sobreprotectoras o ambivalentes combinando ambos tipos de crianza.

En el aprendizaje de la infancia al mostrar nuestras emociones podemos traerlas a la edad adulta y consciente o inconscientemente las activamos por ejemplo: “Una niña puede sentir miedo cuando es regañada por su madre y en ocasiones en la edad adulta hay padres que siguen regañando a sus hijas adultos sin importarles quienes estén presentes como en la infancia e inconscientemente el adulto puede obedecerla para evitar caer en esa situación de miedo infantil que ha quedado guardado en su memoria”.

El papel de la madre en la triada

Supone que sigue teniendo el derecho de seguir educando a su hija pues fue quien de dio su marco de referencia emocional y conforme a éste debería de actuar su crio, independientemente de los años que tenga o sus responsabilidades personales. Ella es la prioridad. La madre llega a suponer que no hay hombre digno de su hija.
En ocasiones sí la madre ha fallecido, el patrón se queda instalado y sus enseñanzas seguirán rigiendo la vida de su hija, pues las reglas que ella estableció nunca pierden su vigencia y las buenas hijas actúan de acuerdo a esas normas con sus otros hermanos o familiares ligados a la madre.

El papel de la hija de mama

Estar al pendiente en primer lugar de las necesidades de su madre, en segundo de las de ella misma y en tercer lugar las de la esposo e hijos. Se siente incapaz de madurar en su seguridad afectiva alejado de la madre. La hija en general obedece porque una vez que quedaron introyectadas las reglas de crianza de la madre, en general no pretenden retarla o desobedecer y sufrir las consecuencias de ello. Esta es la razón inconsciente por la cual los hijos difícilmente retan la autoridad de la madre.

El papel del esposo

Parecería ser que es el tercero en discordia y no obstante la valoración positiva que puede hacer de su esposa, calificándolo como “buena hija”, su pareja o sea la hija de mama, deja de cumplir como esposa. Sin embargo, si desea continuar con la relación necesita empezar a generarle una estructura externa a su mujer poniendo límites de convivencia con su madre.

Categorías de Madre disfuncional

-Mamá gallina: No solo alimenta a su hija o hijos, no importando su edad, sino también se siente orgullosa de tenerlos juntos a donde quiera y no necesariamente incluye al yerno. Generalmente les gusta que todos vivan en la misma casa, si las condiciones de espacio le permiten.
-Mamá sargento: Ordena, disciplina, regaña, castiga, pone las reglas, en su casa, en la casa de su hija, con el esposo de su hijo y por supuesto con los nietos, simplemente dicen: “porqué lo digo yo” y “soy tu madre”.
-Mamá chantajista: puede enfermarse físicamente o emocionalmente ante la ausencia de los hijos, hasta llegar al consultorio médico o al hospital si es necesario. “En el chantaje están presentes dos puntos: el temor a la pérdida y al abandono, y el presionar consciente o inconscientemente a una persona a lograr los propósitos de quién somete al otro. Y se distinguen cuatros tipos de perfiles de chantajistas: castigadores, autocastigadores, víctimas y seductores (Forward, 2003). En general su efecto más poderoso se debe a que en el otro se pudo instalar la culpa: “una máxima en sicología es crea culpa y ganarás”.
-Mamá Wonder Woman o Mujer maravilla: TODO lo resuelve y consigue, si considera que el yerno no es el adecuado, protege a su hija, si necesita conseguir gas o algo del super ella le dice donde debe comprarlo o lo lleva personalmente por el “amor que le tiene”.
-Mamá Toy Story o “Yo soy tu amiga fiel”: Piensa que es la única mujer que puede entender a su hija, quien por cierto es casada y tiene más de 30 años.
-Mamá Supersabia: TODO ABSOLUTAMENTE TODO lo sabe, es una enciclopedia andando de su hija, del mundo, de sus nietos, de cualquier tema que le interese a sus críos.
-Mamá ISO 9000 o mamá certificadora: Es la única que sabe los gustos y preferencias de su hija y nadie más.
-Mamá solita: Debido a que se encuentra en una situación de desamparo física y emocional, generalmente no es real y sus síntomas son psicosomáticos, le llama a la hija y le hace estar más tiempo con ella que con el espos, porque siempre se queja de algo o de alguien, haciendo alusión a su condición de abandono.
-Mamá super amorosa: Cada vez que sale a la calle le compra a su hijito, ropa, comida, accesorios y cuando esta con su hija de tantas atenciones que le tiene, incluyendo besos y abrazos.

Sugerencias para el cambio

Una mujer que ha podido madurar emocionalmente, se puede separar sanamente de sus padres y puede distribuir más equitativamente su tiempo de afecto y cuidados físicos (relación de apego) con los miembros de su familia, dando prioridad a su pareja, sus hijos y su familia de origen. Y estará dispuesto a ello porque inicia su propia familia empezando por su pareja.
Si el esposo no pone nuevas reglas de convivencia y se las hace saber a su mujer, simplemente, ella seguirá las reglas de su progenitora y no se dará cuenta que ya es parte de otra familia.
Para algunas personas tener poder, “es poder controlar las conductas de los demás”. Sin embargo, para otras, es tener el control de uno mismo, esto significa que no podrás controlar las conductas de tu esposa para que deje de obedecer a su madre, pero si puedes mencionarle las molestias que sientes en la relación y puedes ver si él es capaz de establecer un compromiso contigo como pareja, sin tener que estar compitiendo con su madre.
Una mujer de verdad se da cuenta de que el apoyo que obtiene de su madre: ropa, techo, educación, amor y todo lo demás, tendrán que suspenderse cuando su mayoría de edad se consolide. Y que sí desea tener una relación verdadera, sincera y perdurable con un hombre y formar su propia familia, debe cortar el proverbial cordón umbilical para construir esa una nueva familia, “la propia” (Harvey, 2009).

Para saber más

Beattie M. (1987). Ya no seas codependiente. (Como vivir y evitar una relación enferma con seres queridos que son comedores compulsivos, adictos al alcohol, tabaco, drogas, sexo). Editorial Promexa, México.
Fischer G. (1990). Psicología Social (Conceptos Fundamentales). Editorial Narcea, España.
Forward S. (2003). Chantaje emocional. Editorial Diana, México.
Harvey S. (2009). Actúa como dama pero piensa como hombre. (Lo que los hombres piensan realmente acerca del amor, la intimidad, las relaciones y el compromiso), Editorial Aguilar, México.
Murtagh J. (2008). Práctica general de medicina (La familia), Editorial McGraw-Hill, México.

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